Hay una esencia que Dios le dio a cada mujer y está en lo profundo del corazón, ¿cenicienta o Juana de Arco?, estudiantes, profesoras, misioneras, atletas, vendedoras, trabajadoras sociales, novias, esposas, madres… ¿Cómo no caer bajo la presión de estereotipos?¿Cómo sabemos que ya no somos niñas y nos convertimos en mujeres?

Los consejos en general no te dan dirección: “Podés hacer todo lo que te propongas” “Podés hacer lo mismo que un hombre”pero… ¿queremos ser como ellos? La enseñanza que recibimos está llena de expectativas: todo lo que debemos hacer para ser buenas mujeres. Vivimos bajo la sombra de Proverbios 31, es la prueba bíblica de que no encajamos y nos hace sentir que ¡somos un fracaso!

A veces nos dan consejos como: “tenés que ser como Caroline Ingalls en la cocina”, pero tal vez se te quemen todas las tortas… Nunca damos con la talla y eso nos vuelve ==> Inseguras

  • No soy suficientemente: linda, flaca, amigable, sumisa, disciplinada.
  • Soy demasiado: emocional, terca, sensible, fuerte, desordenada.

Resultado: vergüenza!, la compañera universal de la mujer. Nos devaluamos, nos sentimos inseguras de nuestra feminidad y perdemos de vista lo más importante: el corazón de mujer

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón…” Proverbios 4:23

¿Por qué? Porque el corazón es la médula de lo que somos. Dios te creó mujer (Genesis 1:27), nos hizo a su imagen; sea lo que sea llevar la imagen de Dios en nosotras lo hacemos como mujeres: reflejamos el corazón de Dios.

Mira tu corazón, ¿con qué sueña? Rut, Ester, Rahab… Mujeres no muy “de iglesia” pero que la Biblia tiene en alta estima. Hay un camino, descubrir quién ya sos como mujer. La mujer que Dios tenía en mente cuando hizo a Eva, cuando te hizo a vos.

La gran historia de amor que la Biblia nos narra revela la apasionada búsqueda de tu corazón por parte de Aquel que mejor te conoce y más te ama (Oseas 2:19,20). Dios quiere intimidad con vos, y para eso tenemos que ofrecernos. Nuestra adoración es especial, nuestros corazones fueron hechos para adorar:

  • María de Betania ungió los pies con su perfume valioso (Mateo 26:7-12).
  • Fueron las mujeres las que lloraron a los pies de la cruz (y Juan) y a ellas se apareció resucitado primero.

Fuimos hechas para ofrecerle nuestro corazón y debemos luchar por eso! Tener tiempo a solas con Jesús tiene un precio, vas a tener oposición, pero vale la pena luchar por conseguir esa intimidad ya que con Él podés ser sincera, contarle tus penas, tus deseos, tus sueños, tus anhelos más profundos.

Tenés que saber que Él no siempre te da lo que querés cuándo lo querés. Dios va tras algo mucho más valioso que tu felicidad momentánea. Desea restaurarte, sanar tus heridas y hacerte crecer.

Siempre escuchamos decir que una mujer enamorada se ve más bella y es cierto. Él te ama, te busca, te dice que sos bella y que su amor por vos es único… tu mayor expresión de fe es confiar en Él ¿le creés?

Grupo de Jóvenes Saavedra
(Basado en el libro “Cautivante” de John & Stasi Eldredge)