Si le preguntás a alguien si sabe qué es el tiempo,  te dirá que sí. Pero cuando le pidas que te lo explique, seguramente no sabrá qué responder. Hay una frase de San Agustín, que dice: “Si nadie me lo pregunta, lo sé, pero si me lo preguntan y quiero explicarlo, ya no lo sé”. Todos experimentamos lo que es el tiempo, pero realmente no es nada fácil de entender.

El tiempo es algo que todos tenemos, sin embargo la mayoría no sabemos manejarlo correctamente. Alguna vez leí que el tiempo es como una gota de agua que se evapora en nuestras manos; no podemos capturarlo físicamente ni encerrarlo para retenerlo. Nos esforzamos para que el tiempo no pase, pero el tiempo es una simple medida. La sensación de no tener tiempo se debe a una mala selección o distribución de las acciones realizadas. Administrar el tiempo realmente significa administrarse uno mismo, de tal manera que se pueda optimizar el rendimiento del tiempo que tenemos.

Todos tenemos sueños, algo que anhelamos para nuestro futuro. Si no manejamos sabiamente nuestro tiempo hoy, si no aprendemos a planificar, nuestras metas y sueños serán más difíciles de alcanzar.

La Biblia nos enseña sobre el tiempo,

“En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre”. Eclesiastés 3:1

Esto quiere decir que todo durante el día (y durante nuestra vida), posee un orden; de la misma manera, lo que hacemos tiene un momento adecuado para hacerlo.

Muchos jóvenes malgastan su tiempo, cada día que pasa la sociedad nos tienta más a “dejar pasar” nuestro tiempo en redes sociales o jugando en la computadora. Hace poco leí que un joven escribía en Facebook (sí, yo también tengo Facebook) la letra de una canción de un grupo bastante popular entre los jóvenes:

“No me regalen más libros porque no los leo,
Lo que he aprendido es porque lo veo.
Mientras más pasan los años me contradigo cuando pienso,
El tiempo no me mueve, yo me muevo con el tiempo…”

Y la verdad ¡me shockeó!, no sabía cómo responder. Si creés que aprender es ver pasar los años, ¡qué golpe te vas a dar cuando veas que los años pasaron y no sabés NADA! El tiempo es un regalo que Dios nos dio y debemos usarlo sabiamente.

Como un recurso, el tiempo nos presenta otra paradoja: si no lo usamos, desaparece de todas maneras. En consecuencia, la calidad de este recurso depende de lo bien que lo usemos. Es como dejar una canilla goteando todo el día, se desperdicia el agua, muchos litros de agua. Saber que estamos malgastando este recurso tan personal debería ser suficiente para decidirnos a invertirlo de mejor manera.

Dios es eterno, en Él no hay tiempo y puso eternidad en nuestros corazones (Eclesiastés 3:11), por eso a veces sentimos que nuestro tiempo nunca va a terminarse, pero el tiempo en esta tierra es corto… y tenemos una misión que cumplir ¿la conocés?, ¿estás usando tu tiempo para cumplirla?

Además de nuestra misión eterna, hay algunas preguntas que me dan vuelta en la cabeza y te propongo que las pienses:

  • ¿Cómo administramos el tiempo los jóvenes cristianos?
  • ¿Qué hacemos para llegar a cumplir con todas nuestras responsabilidades? ¿Cumplimos con cada una de ellas?
  • ¿Se puede administrar el tiempo de manera sabia? La puntualidad, ¿tiene que ver con esto?
  • ¿Las cosas que hacemos en nuestro tiempo libre, no nos están dañando?
  • ¿Somos fieles a Dios con nuestro tiempo?

¿Vos qué pensás?…
Grupo de Jóvenes Saavedra